¿Realmente está nuestra privacidad a salvo con los nuevos términos de uso de WhatsApp?

Publicado en bez.es el 31 de agosto de 2016

whatsapp

Nos hemos acostumbrado a utilizar servicios gratuitos en Internet que nos permiten estar conectados con nuestra familia, amigos, conocidos e incluso con extraños. Lo hemos incorporado a nuestra rutina y nos parece imposible socializar sin ellos, pero el precio que pagamos es más alto del que parece: nuestros datos se han convertido en mercancía para estas plataformas.

Desde que en el año 2014 Facebook compró WhatsApp, era previsible que tarde o temprano intentase rentabilizar la compra uniendo la información de ambos servicios. Ese momento ha llegado y los usuarios de WhatsApp se han encontrado con un cambio en los términos de uso que tienen que aceptar antes del 25 de septiembre. Se ha escrito mucho sobre ello e incluso se le ha quitado hierro a los efectos que pueda tener sobre nuestra privacidad esta unión.termino_de_uso_whatsapp_1

Aunque al aceptar los términos de uso existe la posibilidad de “desmarcar la opción compartir el uso el uso de tu cuenta WhatsApp con Facebook para mejorar mi experiencia con los productos y publicidad de Facebook“, esta restricción no impide que ambas plataformas compartan información del usuario, solo limita el uso de los datos para recibir publicidad. Si no ¿para qué han puesto la muletilla para mejorar la experiencia con los productos… y no lo han dejado solo en compartir el uso el uso de tu cuenta WhatsApp con Facebook. Si leemos detenidamente la parte de la política de privacidad de los términos de uso, queda claro que se recoge automáticamente toda la actividad que desarrollamos en WhatsApp: con quiénes nos comunicamos, con qué frecuencia, a qué horas, desde dónde, etc.

Uso e información de registro. Recopilamos información relacionada con el rendimiento, diagnóstico y servicio. Esto incluye información sobre tu actividad (como la forma en que usas nuestros Servicios, la forma en que interactúas con otros mediante nuestros Servicios y datos similares), archivos de registro, así como informes y registros de rendimiento, sitio web, fallos y diagnóstico.

¿Qué impide que estos datos pasen a formar parte a los ya disponibles en Facebook e Instagram?

Por otra parte, aunque el usuario desmarque la opción compartir el uso el uso de tu cuenta WhatsApp con Facebook ¿Qué ocurrirá con todos sus contactos que no hagan? La Política de Privacidad dice:

Información que otros proporcionan sobre ti. Recibimos información que otras personas nos proporcionan, que puede incluir información sobre ti. Por ejemplo, cuando otros usuarios que conoces usan nuestros Servicios, pueden proporcionar tu número de teléfono de la lista de contactos de su teléfono móvil (así como tú puedes proporcionar el de ellos), o bien pueden enviarte un mensaje, enviar mensajes a los grupos a los que perteneces o llamarte.

¿Quiere esto decir que la información le llegará a Facebook por tus contactos?

WhatsApp dice que “el respeto a tu privacidad está escrito en nuestro ADN“, buena frase para el marketing pero muy lejos de la realidad. Los mensajes que compartimos en esta plataforma son privados y no se compartirán en Facebook ¡faltaría más! pero las interacciones en WhatsApp con nuestros allegados van dejando rastro de nuestro comportamiento más íntimo que pasará a engrosar los datos de nuestro perfil de Facebook. Seremos mercancía mucho más refinada puesta a la venta para la publicidad segmentada.

Ante estas incógnitas en torno a estos nuevos términos de uso de WhatsApp, parece oportuno reflexionar sobre si merece la pena seguir entregando nuestros datos a cambio del servicio. Facebook se muestra como una plataforma que quiere estar omnipresente en todas las facetas de nuestra vida para sacar rédito de ella. Tal vez sería más sensato diversificar y distribuir nuestros datos entre otras plataformas para parcelar nuestra privacidad en distintas compañías independientes. Por ejemplo, Telegram es una alternativa a WhatsApp a la que, por ahora, Facebook no tiene controlada.

Puestos a soñar, ¿y si en un futuro rompiéramos con la proverbial costumbre de Internet del todo gratis y pagáramos por estos servicios? Tal vez dejaríamos de ser mercancía para ser clientes.

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